Oda a la vida en el siglo XXI

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‘Tenemos que aprender a vivir con menos prisa para reducir el estrés’ 

Brigitte Kieffer

La investigadora alsaciana Brigitte Kieffer Estrasburgo, 1958 ha recibido el Premio L’Oréal-Unesco «por su trabajo decisivo sobre los mecanismos del cerebro que están involucrados en el dolor, la enfermedad mental y la adicción a las drogas». Elegida para formar parte de la Academia de las Ciencias francesa en diciembre de 2013 y nombrada este año Directora Científica del Douglas Institute Research Center en la McGill University de Montreal Canadá, Kieffer fue la primera en clonar y aislar, en 1992, el gen de un receptor de opiáceos del cerebro que juega un papel clave para aliviar el dolor. Resolviendo ese que los científicos de todo el mundo llevaban 15 años intentando desentrañar, abrió el camino a nuevos tratamientos para luchar contra el dolor, la adicción y la depresión. Química de formación, pero volcada en la Neurobiología, se confiesa «atraída desde joven por los procesos moleculares que gobiernan la vida» y afirma que la mente «sigue siendo el más fascinante y desconocido de los órganos del cuerpo humano».

 

Parte de la entrevista realizada por el Mundo:

Si el estrés es una de las causas de estos males, ¿no sería mejor prevenir que curar?
Desde luego. Pero para eso la sociedad debe cambiar.

¿Por qué tenemos ahora más estrés que tenían nuestros padres? ¿Por la revolución digital? ¿Por el capitalismo exacerbado?
Todo va mucho más deprisa. La necesidad de ser cada vez más productivos, la búsqueda de la rentabilidad a cualquier precio, la rapidez de las nuevas comunicaciones, la mundialización… Eso nos lleva a una obsesión por la competitividad y a trabajar día y noche, que es algo muy contraproducente para la salud.

Ahora se habla del ‘burn out’ como una enfermedad del trabajo que puede llegar a causar graves problemas psicológicos y psicosomáticos…
Cada vez se le pide más a los subalternos. Se tira de la cuerda hasta el punto de ruptura y antes no era así. El Courrier International publicaba hace poco un reportaje sobre la gente que está aprendiendo a vivir con lentitud. Hay que intentarlo antes de terminar desquiciado porque vivimos todo el rato en el futuro y no disfrutamos el presente. Es una carrera contrarreloj permanente y la vida se nos pasa sin siquiera haberla vivido.

¿Cuáles son los principales síntomas en los pacientes?
Frustración, estrés, sensación de fracaso y de no haberse realizado en lo personal.

¿Cómo se puede evitar?
Ponernos todos a tomar Prozac no es la solución. O bien cambiamos de sociedad o aprendemos a vivir de otra manera. Hay que saber parar, cortar, poner el cerebro a cero una hora cada día, cambiar de actividad y volver. La gente que trabaja a todas horas trabaja mal y es altamente ineficaz.

 

vía ‘Tenemos que aprender a vivir con menos prisa para reducir el estrés’ | Ciencia | EL MUNDO.

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